El pollo es un alimento muy versátil pero muchas veces caemos en el hábito de prepararlo de la misma forma una y otra vez. Te comparto una receta fácil de hacer y deliciosa. Se ha convertido en una de las favoritas de la casa.
Ingredientes:
- 4 pechugas de pollo deshuesadas y limpias (a nosotros nos gusta sin piel pero puedes prepararlas con piel).
- Media taza de vino tinto (optamos por un Carmenere Reserva Chileno)
- Media taza de vinagre balsámico (Te recomiendo usar un buen vinagre balsámico para que tenga un sabor más intenso y pueda caramelizar mejor)
- 3 dientes de ajo picados
- Sal
- Pimienta
- Orégano
- Aceite de oliva
¡Manos a la obra!
Sazona las pechugas con la sal, la pimienta y el orégano. En un sartén coloca un poco de aceite de oliva. Cuando esté caliente, coloca el ajo y permite que suelte su sabor hasta que tenga un color ligeramente dorado. Retira el ajo.
Coloca las pechugas (con suficiente espacio entre cada una de ellas). Permite que se dore un poco cada lado cuidando que no se cocinen completamente.
Agrega la media taza de vino tinto y la de vinagre balsámico. También vuelve a poner el ajo. El pollo irá tomando los sabores de esta mezcla y tendrá un hermoso color.
Cuando el pollo esté listo (aproximadamente 4 minutos) retíralo y permite que la mezcla de vino, balsámico y ajo se vayan reduciendo.
Sirve el pollo sobre una cama de arroz blanco (te recomiendo usar arroz salvaje para esta receta) y báñalo con la reducción de balsámico y vino. Puedes acompañarlo con chips de camote o unos espárragos con ajonjolí y por supuesto ¡Una buena copa de vino tinto mexicano!
¡Disfruta!
